Caballos: Seguridad en las Salidas al aire libre

Fotografia: Garry Caballero

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en Estas salidas, para evitar fatigar el caballo y nosotros mismos, es mejor utilizar el trote levantado y el galope en equilibrio sobre los estribos, a los cuales tendremos el cuidado de acortar una o dos agujeros.

A subir, aunque a paso, hay que aliviar el dorso del caballo, manteniendo en suspensión y tanto más inclinados a frente cuanto mayor sea la pendiente del terreno; si es necesario, podemos aferrarnos a las crin con una de las manos.

A descender, siempre la paso, aunque bien metidos en el arnés, seguimos pesar bien en los estribos, manteniendo el tronco en posición vertical, nunca dejando el caballo acelerar ni, sobre todo, cruzar en relación a la bajada, lo que puede provocar una caída peligrosa.

Más que nunca, es en el exterior que el caballo necesita de la libertad para utilizar la bieleta del cuello como, por ejemplo, cuando atraviesa un terreno pesado de barro o arena suelta o, simplemente, resbaladizo.

entonces, Puede tener reacciones vivas que no sólo no deben sorprendernos, ya que no debemos evitar, ya que es la manera que tiene de safar del problema; está en cuestión no nos servimos de las riendas para no caer, ya que podremos hacer caer el caballo, el que será peor.

Manter o andamento

las subidas y Las bajadas son generalmente hechas a paso e incluso a pie, si son excesivas para un caballo fatigado.

En el grupo, todos tienen que mantener el ritmo de quien dirige el paseo y, sobre todo, a trote y galope, nunca debemos permitir que el caballo se cuelgue y supere a los demás.

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Después de un visible esfuerzo, hay que tener el buen sentido de la “dejar respirar” el caballo es un animal y no un ingenio mecánico.

El caballo es un animal que por naturaleza desconfiado cuando está fuera de su entorno habitual. Tenemos que aceptar que el progreso pueda ser perturbado por una situación u objeto que desconoce. En ese caso, sólo nos queda inculcar le de confianza, sin ralhos y mucho menos castigos, que sólo empeorarán la situación mediante la adición de un miedo a otro miedo.

Algunas reglas elementales

  • Seguir el caballero de la frente, sin cambiar de posición y manteniendo un intervalo correspondiente a una longitud de caballo;
  • Pasar a la retaguardia de los avisos procedentes de los caballeros de la frente;
  • Avisar el cola-guía de posibles accidentes en la retaguardia, como coices, caídas u otras dificultades;
  • tener siempre en cuenta el medio ambiente circundante;
  • Mantener las riendas y las piernas siempre ajustadas ya que cualquier caballo puede tener una reacción inesperada;
  • Contar, en el regreso, con la tendencia de los caballos para acelerar el progreso en la dirección de la cavalarica;
  • Respetar las advertencias y señalizaciones y ser educado con las personas que encontramos, es parte de la manera de ser de un caballero que se aprecia.

Bibliografía: Manual Oficial de Formación Ecuestre