La Inspiradora Historia de un Gatito Trípode – Video

Véase también:

  • Un Gatito Especial Llamado Anakin
  • Fantástico: Gatito Ciego Aprende a Jugar

Esta es la historia inspiradora de un gatito trípode. Sólo uno más entre muchos gatitos amputados que hay, pero como todos los gatos, así que entra en el corazón de quien tiene el placer de conocerte, no vuelve a salir de allí.

Todo comenzó en Febrero de 2010, en una camada de gatos abissínios nacida en un creador, en Vancouver, en la Columbia Británica.

Los bebés crecieron y se desarrollaron saludables, pero en el día 2 de Mayo, la creadora de Tracy Fasciana descubrió que las travesuras típicas de uno de los chicos había resultado en un desastre: estaba negro y una de las patas traseras parecía estar de algún modo suelta.

Llevado inmediatamente al veterinario, el de rayos X reveló que el fémur de la pequeña estaba partido en dos.

Después de reflexionar algunos tipos de cirugía, incluyendo las placas y fijadores externos sin garantías de que la pata volviera a ser funcional, el veterinario sugirió por fin la amputación como la medida más segura — sabiendo de antemano que los gatos toleran relativamente bien el hecho de tener menos una pata, en particular cuando la pata se pierde es la parte trasera.

Fotografia: Abayomi Abyssinians

El gatito fue entonces amputado, habiendo sido la cirugía un éxito y, una vez que regresó a su casa, ya estaba con ganas de ir con sus juguetes. No ha tenido ningún problema de equilibrio.

Una vez que era un gatito de creación, tal como los hermanos ya estaba reservado por una familia, pero, evidentemente, la situación era diferente. Tracy informó a la familia para que el pequeño felino iba, estaba convencida de que ya no iban a querer el gato y prontificou-si la devolución del importe de la compra y reservar habitaciones en uno de los futuros niños.

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Pero la familia no aceptó tal hipótesis, y quiso quedarse con el gatito en la misma, no importando mínimamente con el hecho de tener tres o cuatro patas. Le dieron el nombre al niño de Ajani, una palabra de origen africano que significa “el que gana las peleas”. La hija de la pareja quería que él también se llamara Tut, por lo que quedó Ajani Tut.

El día 5 de Julio, el Ajani Tut fue entonces a su familia. La ausencia de una de las patitas nunca fue para él una molestia ni impide hacer todas esas cosas que un gato hace: jugar, saltar… hacer las tonterías de una forma tan inocente que no nos permite siquiera estar molestos con ellos…, etc, etc. Ah, y atormenta el perro que la familia ya tenía, típico.