La mejor etapa para adiestrar y educar a un cachorro

Un perro de cualquier edad puede y debe ser adiestrado. La diferencia es que el perro anciano no está tan fresco y ya está acostumbrado a tener comportamientos no deseados. Además, el cachorro es un libro en blanco, listo para absorber lo que tienes que enseñar, así como los niños. Al contrario de lo que se divulga, el cachorro puede y debe ser entrenado. Conozca las ventajas de adiestrar el perro, mientras que todavía en el baño. A partir del momento en que se llegue a su casa, ya puede ser adiestrado/entrenado/educado.
 
 

Ventajas de adiestrar a un cachorro

 
Él absorbe todo
Esperar 6 meses para empezar a enseñar a un cachorro equivale a negar la educación para un niño de hasta ella convertirse en adolescente. Con esa espera se pierde el mejor y más importante etapa del aprendizaje. A pesar de que los perros puedan aprender durante toda la vida, es en los primeros meses de vida el cerebro de ellos está más preparado para desarrollar y absorber información. El hecho es que los perros están siempre aprendiendo con nosotros y con el medio ambiente, independientemente de que tengamos o no conciencia de ello. Por este motivo, sobre todo cuando son cachorros, debemos prestar más atención en lo que estamos enseñando o dejando de enseñar. Nada como una buena educación en la infancia deben evitarse problemas en la vida adulta. No esperes, por lo tanto, el perro de crecer para empezar a enseñarle buen comportamiento.
 
Más goloso
El cachorro suele ser más ambicioso que el adulto, lo que facilita el adiestramiento de refuerzo positivo, es decir, asociar la obediencia con cosas buenas. Podemos aprovechar la propia ración del cachorro para recompensar los comportamientos deseados y la obediencia a las órdenes. Si el interés por la alimentación es insuficiente, bocadillos serán infalibles. Pero tenga cuidado de no dar bocadillos en exceso y, con ello, desbalancear la ración.
 
Tener mala coordinación motora ayuda
Por más extraño que pueda parecer, la falta de coordinación motora del cachorro facilita mucho el aprendizaje de los comandos básicos, como el “sienta” y el “habla”. El cachorro tiene mucha dificultad de “dar re” mirando hacia arriba. Por eso, para enseñar el “sienta”, dejamos que se quede en pie y levantamos la copa por encima de la cabeza de él, moviendo hacia atrás. El perro cae sentado y ya puede ser recompensado. La falta de coordinación motora también ayuda a inducir el cachorro a aprender el “echan”.
 

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Nace sabiendo dar la pata
Es muy fácil enseñar al cachorro a dar la pata, otro comando considerado básico. Él ya da por supuesto la pata cuando está queriendo comer el bocado en nuestra mano, pero no puede. Este es un comportamiento instintivo, normalmente recompensado mientras el perro mama. La leche sale con más fuerza las tetas de la madre cuando son empujadas con la pata. Es un desperdicio perder la posibilidad de asociar este comportamiento a un comando, de recompensa! En general, bastan unos minutos para enseñar el comando a un cachorro, mientras que, con un perro adulto, esa misma enseñanza puede llevar horas.
 

 
Liderazgo más aceptada
Aunque el cachorro pueda ser más o menos dominante, rara vez deja de nosotros, a obedecer a cambio de un juguete o comida. Muchos de los perros adultos niegan la recompensa para no demostrar sumisión o para probar nuestro liderazgo. Perros que aprenden pronto a obedecer y a respetar los límites difícilmente se vuelven agresivos con sus dueños cuando turbulentos, a diferencia de los perros dominantes que no han tenido una buena educación. Durante la adolescencia, los perros se ponen a prueba con más frecuencia y de la intensidad de nuestro liderazgo. La mejor manera de lidiar con esto es mostrar firmeza dentro de los límites impuestos y premiar la obediencia a las órdenes, el que es más fácil cuando se pueden usar límites y comandos ya enseñaron en la infancia.
 
Agresividad no peligrosa
El cachorro ya puede demostrar agresividad al sentirse contrariado o cuando quiere defender la posesión de algún objeto o alimento (agresividad posesiva). Aunque un cachorro pueda morder, rara vez representa un peligro real para el ser humano. Con esto, quien tiene el cachorro se siente menos miedo de imponer límites con firmeza que quien tiene un ejemplar adulto, obteniendo mejores resultados en la educación del perro. Es común que los cachorros probar continuamente los límites, demostrando agresividad. Pero también es necesario saber que las personas que no saben cómo lidiar con estas situaciones correctamente puede estimular y recompensar tales reacciones. Como el perro va creciendo, sus amenazas van quedando cada vez más espantosas y peligrosas, disminuyendo considerablemente la probabilidad de que los dueños puedan controlarlos sin la supervisión de un profesional de comportamiento canino.
 
Dueños más emocionados
Por desgracia, el entusiasmo y la dedicación de los propietarios en relación a los cachorros van disminuyendo con el tiempo. Por eso, la creación de un buen vínculo entre las personas de la casa y el cachorro es la mejor manera de garantizar una buena vida para él después de convertirse en adulto. El perro educado y que sabe obedecer órdenes participa más intensamente la jauría humana de él y aprende a comunicarse mejor con las personas, lo que lo convierte en el más querido por todos.
 
Fuente: Revista Perros & Cia, n. 357, febrero de 2009
 

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